"Orquesta de tango hechiza toda una sala“ „Sabor a Tango“es el nombre del conjunto berlinés de 10 músicos que presentó el sábado en la sala Rossini un menú tanguero muy especial. Entrantes, platos de fondo y postres fueron tan exquisitos, que el tercer bis inesperado por el público en vistas de desalojar la sala, lo hizo regresar a sus asientos para disfrutar una última vez. „Sabor a Tango”, el nuevo conjunto de tango de la capital alemana presentó con su orquesta típica – 4 bandoneones, 4 violines, contrabajo y piano - los clásicos de la época de oro del tango. La orquesta fue fundada en 2003 por Robert Schmidt (piano) y Peter Reil, el bandoneonista más destacado de Alemania. Diez músicos excepcionales interpretan a la perfección los estilos diferentes de las grandes orquestas de las últimas 8 décadas y traen este espectáculo a las salas de concierto y milongas más concurridas de hoy en día. ..... „Sabor a Tango“sabe transmitir justamente lo que es el tango, un sentimiento que oscila entre una alegría que puede llegar a ser traviesa hasta una profunda melancolía. Para ello hicieron uso de temas famosos, composiciones y arreglos propios, los cuales nunca se igualaban, mostrando así una mezcla maravillosa de tangos, valses y milongas (antiguo baile folclórico argentino, en un compás de dos cuartos rápidos y que fue en su momento el antecesor del tango de hoy en día). Esta orquesta con tanto arranque tocó temas de orquestas famosas como „Orlando Goñi“de Alfredo Gobi o „Negracha“de Raúl Garello. Los primeros „bravos“efusivos del público sonaron en la primera parte del concierto para los temas „Canaro en Paris“y “Loca“de Juan D'Adrienzo. Con el mismo ímpetu continuó la segunda parte. El público, sumido en un trance tanguero, miraba y escuchaba atentamente como la orquesta iba creciendo poco a poco. El aplauso entusiasmado unía los temas que iban sonando , y los gritos de exclamación no sólo iban dirigidos a tangos tan famosos como „Verano Porteño“ de Astor Piazolla, sino también a „Delirio de la Milonga“ la composición de Peter Reil y como a su vez al punto final fulminante de „La cumparsita“. Con ímpetu y brío, diverso, entretenido, sensual y melancólico son sólo algunos de los atributos que llenaron de una atmósfera tanguera la sala Rossini. Sólo cabe alabar a „Sabor a Tango“ por un concierto espectacular y darles las gracias por una velada inolvidable!".








